Culpan al piloto por el helicóptero que se estrelló contra el Uritorco

El operativo parecía simple. Había que llegar a alta montaña, como ya se había hecho en anteriores oportunidades, y rescatar a un parapentista herido para luego trasladarlo a un hospital.

El hombre había sufrido una lesión en una pierna y no podía descender ni en vehículo.

Sin embargo, las cosas salieron muy mal.

En pleno rescate, el helicóptero impactó en tierra y se terminó incendiando luego de estallar.

De casualidad, tanto el herido como el piloto y un médico sobrevivieron, aunque resultaron con algunas lesiones.

El desastre, a su vez, provocó un importante incendio forestal.

El drama sucedió el domingo 21 de febrero de 2016 en el cerro Uritorco, de Capilla del Monte, en la zona norte del Valle de Punilla.

El helicóptero que pertenecía a la Dirección de Aeronáutica de la Provincia de Córdoba terminó completamente destruido.

Si bien la investigación no está concluida, ya ha arrojado varias certezas.

Para los técnicos, quedó descartado que el siniestro haya sido consecuencia de una falla mecánica o de malas condiciones climáticas.

Para los peritos, el accidente fue responsabilidad exclusiva del piloto, luego de una serie de desafortunadas situaciones en medio de la emergencia del operativo.

La pesquisa realizada por la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (Jiacc) determinó que, mientras los bomberos voluntarios cargaban la camilla con el herido por el costado izquierdo del habitáculo del helicóptero, accidentalmente el piloto fue tocado en su mano izquierda y así perdió el control de mando. Todo duró instantes. Una hélice superior pegó contra la montaña y sobrevino el accidente.

¿Por qué? Lo que agravó todo fue que el helicóptero, por las condiciones del terreno (era una zona escarpada de la montaña), no había aterrizado por completo, sino que estaba apoyado en el lado derecho con el esquí (como se denomina al parante), mientras el piloto mantenía la estabilidad de la nave de forma manual.

Cuando accidentalmente le tocaron el brazo izquierdo, hizo una mala maniobra y la máquina se desestabilizó.

Tras caer a tierra y dar una pirueta en el suelo, el Eurocopter AS-350-B3 (fabricado en 2010) se terminó destruyendo e incendiando. En medio del desastre, los bomberos corrieron a ayudar y lograron rescatar al herido que permanecía sujeto a la camilla de madera, inmovilizado.

Tanto el piloto como el médico que lo acompañaba en el helicóptero pudieron salir por sus propios medios y se salvaron.

Accidentado rescate

Aquel 21 de febrero, un parapentista se había accidentado cerca de la cima del Uritorco. El muchacho resultó con fracturas.

Un grupo de bomberos de 
Capilla del Monte y otros voluntarios fueron a rescatarlo.

Sin embargo, supuestamente por la dificultad que representaba bajarlo en una ambulancia, se decidió enviar un helicóptero de la Gobernación para concretar elrescate.

Así fue como viajó el B3 
Eurocopter de la Gobernación de Córdoba (matrícula LQ-CFI).

Cuando el parapentista accidentado estaba terminando de ser subido a la aeronave en una camilla rígida, el piloto perdió el control de la aeronave.

“El piloto tenía las habilitaciones, adiestramiento y entrenamiento adecuados para la tarea que estaba realizando”, expresa el informe de la Jiacc, conocido hace pocos días.

“A la fecha del suceso, tenía una antigüedad de un año y tres meses en la repartición”, indicaron los peritos, quienes añadieron que el piloto no tenía ningún padecimiento médico que pudiera haber influido.

El médico que lo acompañaba, en tanto, tiene una amplia trayectoria en rescates.

Ni el clima ni la puesta del sol influyeron en el accidente, señaló la Jiacc en su estudio.

“Durante la ejecución del procedimiento de carga (del herido), la camilla golpeó la mano izquierda del piloto que controlaba el comando del helicóptero, lo que produjo un movimiento que llevó a una disminución de la sustentación y provocó el descenso y el retroceso de la aeronave”, señaló la Jiacc.

La aeronave, que cuesta unos tres millones de dólares (unos 48 millones de pesos), quedó absolutamente inutilizable.

¿Y qué pasó con el parapentista? Se decidió no mandar otro helicóptero. Tanto él como los otros dos lesionados en el siniestro del helicóptero fueron descendidos por los bomberos hasta un sector donde finalmente pudieron ser subidos a ambulancias que los trasladaron a un hospital cercano.

A raíz de este accidente, cambió el protocolo para emergencias. Ahora, antes de que parta el helicóptero, Bomberos o Defensa Civil deberán informar de forma precisa el tipo de lesión de la víctima y su gravedad.

FUENTE: LA VOZ El texto original de este artículo fue publicado el 25/05/2017 en la edición impresa.